La AIC hace una reflexión sobre el impacto en la profesión contable del COVID 19

control coronavirus

La Asociación Interamericana de Contabilidad publicó su reflexión sobre el impacto en la profesión contable del Covid-19.

"Consideraciones generales
La pandemia que azota a la humanidad causa una paralización casi total de actividades en América Latina ya hace casi dos meses. La gran incógnita es ¿hasta cuándo pararíamos? Posiblemente 3 meses más. China empezó en diciembre y reanudó el 08 de abril pasado.

Escenario económico en que reanudaríamos
La inactividad económica ya hizo el cierre de empresas pequeñas y medianas, disminución significativa de sus ingresos y grandes dificultades para hacer frente a sus compromisos financieros. Esta situación las obligará, apenas reinicien sus actividades, a la priorización de contratación de bienes comerciales, como los servicios no son artículos de primera necesidad, lógicamente que la contratación de servicios contables seguirá en cuarentena por mucho tiempo más y la consecuente discusión de honorarios será complicada.

Posibles escenarios financieros para entidades
Ya en el primer mes las empresas, de todos los tamaños, tuvieron dificultades en su Iliquidez, que fueron agravándose con el correr de los días, para seguir sobreviviendo empezaron a contratar empréstitos financieros (Bancos y otras entidades) a corto plazo y considerando que tienen facturación de cero a mínima y lento recupero de ventas, sin cuentas por cobrar, produce un panorama desolador, que posiblemente empuje al cierre de muchas de ellas luego de terminada la tormenta.
En cuanto a la preparación y presentación de su información financiera, deberán considerar que el efecto de la pandemia es un hecho posterior, por tanto, no constituye una situación preexistente al cierre que se materializa en 2020, por lo cual correspondería revelar en notas los impactos derivados; por otra parte, deberán evaluar la posibilidad de que el negocio siga en funcionamiento, definir planes para el futuro inmediato para hacer frente al efecto del covid 19 tendientes a asegurar con fiabilidad que la empresa siga funcionando por lo menos en los próximos 12 meses. Posiblemente, la cuestión a considerar con urgencia y que les resultará difícil es definir planes para financiar las pérdidas consecuentes del COVID 19. También deberán revisar sus políticas contables para reconocer y medir deterioros de activos, específicamente las pérdidas crediticias esperadas en activos financieros (NIIF 9), el deterioro del valor de los activos no financieros (NIC 36), así como otros posibles deterioros (Inventarios NIC 2, Provisiones NIC 37, Contratos con clientes NIIF 15, Contratos de arrendamiento NIIF 16, entre tanto más).

Posibles escenarios para contadores
Se espera que los contables despierten de la oscura noche con vencimientos encimados de obligaciones fiscales de contribuyentes, a cargo de Pequeñas Firmas de Contadores, de mucha presión para la entrega de los reportes de auditoría de aquellas empresas obligadas por las regulaciones a contar con este servicio, que, sumado al retraso excesivo de trabajos contables, de auditoría, otros encargos de revisión y de aseguramiento genere una tremenda ansiedad a los profesionales que se encuentran en esa situación. Además, conforme a la tradición, posiblemente se encuentren con nuevas normas, especialmente tributarias, aunque también de información financiera y de auditoría.

En los encargos de auditoría, el profesional, sin considerar al hecho posterior del efecto de la pandemia, debe evaluar si los procedimientos sobre saldos al 31.12.19 deben extenderse hasta la fecha de emisión de los informes de auditoría de los estados financieros a fin de determinar si corresponde ajustar o no las partidas expuestas. Independiente de los aspectos de valuación y de revelación, el auditor debería examinar los planes de la Entidad de garantizar la continuidad de las transacciones para los 12 meses posteriores al 01.01.2020, consecuentemente, considerar la inclusión de párrafo de énfasis en el informe del auditor sobre los estados financieros al 31.12.19 con relación a la revelación por la entidad en notas sobre efectos de negocio en funcionamiento (NIA 570).

Otros procedimientos que no debería ignorar el auditor son: Solicitar a la entidad que incorpore en la carta de representación acerca de los planes específicos para dar continuidad al negocio en funcionamiento por efecto del COVID 19, prever procedimientos adicionales para evaluar, y obtener evidencias acerca de, reconocimiento y medición de deterioros de activos, considerar asuntos clave que puedan ser consecuencia de la paralización económica.

El nuevo estilo de vida que impone la pandemia.

Home office: Requiere disciplina personal, un área de trabajo libre de interrupciones y toda la tecnología necesaria.
Conectividad: Prever la forma en que los técnicos podrán conectarse al servidor central, a través de VPN; evaluar los niveles de acceso de los técnicos.
Supervisión: forma de registrar horas gastadas, seguimiento a los trabajos realizados respetando la estructura habitual de dirección, supervisión y revisión.
Coordinar con los clientes la provisión de documentos.

Conclusión
El futuro inmediato será durísimo para todos, peor para las Pequeñas y Medianas Firmas, los adherentes de la AIC son casi todos de esos tamaños. Lo más complicado será la cuestión financiera a corto plazo. Posiblemente tendremos que rescindir de algunos colaboradores importantes.

La reactivación de nuestras firmas estará entre las más lentas, porque no ofrecemos un artículo de primera necesidad. Debemos ajustar cinturones. Formar a nuevos contratados, cuando las circunstancias mejoren, tendrá alto costo para nuestras firmas.
La lección que deberíamos aprender es que aprovechemos la cuarentena para capacitarnos en dos temas centrales: Normas profesionales y en tecnología.

Reflexión final
Recurramos a la herramienta virtual para abaratar costos. Estamos al inicio de una disrupción social, hagamos de esta crisis una oportunidad para crecer."

Fuente: http://contadores-aic.org/

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